TEMA 1
Arquitectura y ritual sagrado en tres modelos de templos de la Antigüedad: Partenón de Atenas, Panteón de Roma y la basílica cristiana.
El Partenón de Atenas: templo-morada de la diosa; El Panteón de Roma: cúpula, óculo y espacio interior unificado; La basílica cristiana: planta longitudinal y recorrido del fiel.
Respuesta modelo:Tres modelos de edificio religioso resumen la relación entre arquitectura y ritual sagrado en la Antigüedad, cada uno respondiendo a una concepción distinta de lo divino. El Partenón de Atenas (siglo V a.C.), templo dórico dedicado a Atenea Partenos, sigue el esquema griego: un edificio cerrado que alberga la estatua de culto, mientras el ritual (sacrificios, procesiones) se celebra fuera, en el altar exterior; el templo es, ante todo, la casa de la diosa, no un espacio de reunión de los fieles.
El Panteón de Roma (siglo II d.C., reconstruido bajo Adriano), dedicado a todos los dioses, invierte esa lógica: es un espacio interior unificado bajo una gran cúpula semiesférica con un óculo cenital como única fuente de luz, que simboliza la bóveda celeste. Aquí el fiel sí entra en el edificio, y la experiencia religiosa se vuelve interior y envolvente, posible gracias al dominio romano del hormigón y el arco de medio punto, que permiten grandes luces sin apoyos intermedios.
La basílica cristiana (a partir del siglo IV, tras el edicto de Milán) adapta un modelo civil romano (la basílica de mercado o tribunal) al culto cristiano: planta longitudinal de varias naves separadas por columnas, cabecera con ábside donde se sitúa el altar, y un eje de recorrido que conduce la mirada y el avance físico del fiel desde la entrada hasta el altar, expresando el camino espiritual hacia Dios. A diferencia del templo pagano, aquí sí cabe la comunidad de creyentes reunida en el interior.
Los tres modelos muestran así tres formas distintas de entender lo sagrado: el templo-morada de la divinidad (Partenón), el espacio cósmico unificado (Panteón) y el itinerario comunitario hacia el altar (basílica), cada una determinando una solución arquitectónica propia.
Claves para memorizar:- Partenón: templo-morada de la diosa, ritual en el altar exterior, no dentro.
- Panteón: cúpula más óculo, espacio interior unificado, hormigón romano, culto a todos los dioses.
- Basílica cristiana: planta longitudinal derivada de la basílica civil romana, ábside con altar, recorrido del fiel.
- Evolución: de morada exterior (griego) a espacio interior cósmico (romano) a itinerario comunitario (cristiano).
TEMA 2
Los cambios en el Barroco en la pintura y la escultura.
Caravaggio y el tenebrismo; El clasicismo idealizado de los Carracci; Bernini: la Plaza de San Pedro y el Éxtasis de Santa Teresa; Borromini y la geometría curva.
Respuesta modelo:El Barroco italiano del siglo XVII lleva al límite la teatralidad y la implicación emocional del espectador, tanto en pintura como en arquitectura, al servicio de la Contrarreforma católica. En pintura, Caravaggio revoluciona la escena con el tenebrismo: una luz violenta y dirigida que surge de la oscuridad para iluminar solo lo esencial (La vocación de San Mateo), y un naturalismo crudo que representa a los santos con los rasgos de gente humilde y corriente, buscando la identificación directa del fiel con lo sagrado. Frente a él, Annibale Carracci y la escuela boloñesa desarrollan un clasicismo idealizado, de raíz renacentista, que culmina en las bóvedas ilusionistas de artistas como Pietro da Cortona, donde la pintura se funde con la arquitectura para crear efectos de apertura infinita hacia el cielo.
En arquitectura, Roma es el gran laboratorio: Gian Lorenzo Bernini concibe la Plaza de San Pedro como un abrazo de columnatas que envuelve al fiel, y su producción escultórica (el Éxtasis de Santa Teresa) funde arquitectura, escultura y luz en un mismo efecto teatral. Francesco Borromini, en cambio, explora la geometría curva y ondulante (San Carlo alle Quattro Fontane), con plantas complejas de elipses y curvas contrapuestas que generan un dinamismo espacial sin precedentes.
Pintura y arquitectura comparten así un mismo objetivo barroco: superar los límites del marco o del muro, implicar emocionalmente al espectador mediante el claroscuro, el movimiento y la escenografía, y convertir cada iglesia o palacio en una experiencia sensorial total que reafirme, frente a la Reforma protestante, el poder persuasivo de la imagen católica.
Claves para memorizar:- Caravaggio: tenebrismo y naturalismo crudo al servicio de la identificación del fiel.
- Bernini: fusión de arquitectura, escultura y luz (Plaza de San Pedro, Éxtasis de Santa Teresa).
- Borromini: geometría curva y dinamismo espacial (San Carlo alle Quattro Fontane).
- Objetivo común: teatralidad y persuasión visual al servicio de la Contrarreforma.