01Ciencia moderna en el umbral renacentista
Tema de desarrollo (opción 1 de 2 en el examen real): Ciencia moderna en el umbral renacentista.
Respuesta modelo: La revolución científica de los siglos XVI-XVII supone una ruptura radical con
la física aristotélica que había dominado el pensamiento occidental durante
casi dos mil años, y sienta las bases del método científico moderno,
sustituyendo el modelo geocéntrico y cualitativo por un modelo heliocéntrico y
matemático del universo.
Nicolás Copérnico (1473-1543), en De revolutionibus orbium coelestium (1543),
propone el modelo heliocéntrico: el Sol, y no la Tierra, ocupa el centro del
sistema y los planetas (incluida la Tierra) giran a su alrededor, rompiendo con
el geocentrismo aristotélico-ptolemaico. Johannes Kepler perfecciona este
modelo con sus leyes sobre las órbitas elípticas de los planetas. Galileo
Galilei (1564-1642) aporta la confirmación observacional del heliocentrismo
mediante el telescopio (descubrimiento de las lunas de Júpiter, las fases de
Venus) y, sobre todo, formula el principio metodológico central de la nueva
ciencia: la naturaleza está "escrita en lengua matemática" (El ensayador,
1623), por lo que solo puede comprenderse mediante el lenguaje geométrico y
matemático, no mediante las cualidades sensibles (color, sabor, textura) en
las que se había basado la física aristotélica.
Este nuevo paradigma distingue entre cualidades primarias (extensión, figura,
movimiento, número: propiedades matemáticamente medibles y objetivas, que
pertenecen realmente a los cuerpos) y cualidades secundarias (color, sabor,
olor, sonido: efectos subjetivos producidos en el sujeto que percibe, sin
correspondencia objetiva exacta en el objeto), una distinción que será
desarrollada filosóficamente después por Locke pero que arranca de esta nueva
ciencia matemática galileana.
El nuevo método científico, sistematizado después por Francis Bacon (método
inductivo experimental) y perfeccionado matemáticamente por Isaac Newton
(Principios matemáticos de la filosofía natural, 1687, con la ley de la
gravitación universal), sustituye definitivamente la física cualitativa y
teleológica de Aristóteles por una física matemática, mecanicista y
experimental, que ya no pregunta "para qué" ocurren los fenómenos (causa
final) sino "cómo" ocurren, expresado en leyes matemáticas universales.
Cómo responder esto en el examen: explica el cambio de paradigma
(heliocentrismo frente a geocentrismo, con Copérnico como iniciador) (1),
desarrolla el papel de Galileo y la matematización de la naturaleza, citando la
frase del libro escrito en lengua matemática (2), y cierra con el contraste
metodológico frente a la física aristotélica (matemática/mecanicista frente a
cualitativa/teleológica) (3). Este tema conecta directamente con el texto de
Galileo sobre el libro del universo que puede aparecer en la parte B.
02La duda metódica en Descartes
Tema de desarrollo (opción 2 de 2 en el examen real): La duda metódica en Descartes.
Respuesta modelo: Descartes plantea en sus Meditaciones metafísicas (1641) un método para
alcanzar un conocimiento absolutamente cierto e indudable, inspirado en el
modelo de certeza de las matemáticas: la duda metódica, un procedimiento
provisional (no un escepticismo real ni definitivo) que consiste en poner en
duda sistemáticamente todo aquello de lo que pueda dudarse mínimamente, para
quedarse solo con lo que resista esa duda extrema como fundamento seguro sobre
el que reconstruir todo el edificio del conocimiento.
Descartes aplica esta duda en tres niveles progresivos. Primero, duda de los
sentidos, porque estos nos engañan a veces (ilusiones ópticas, espejismos), y
si nos han engañado alguna vez, ya no merecen una confianza absoluta. Segundo,
duda de la distinción entre sueño y vigilia: no existe ningún criterio
absolutamente seguro para distinguir si estamos despiertos o soñando en un
momento dado (el llamado argumento del sueño), por lo que ni siquiera la
existencia del mundo físico externo o de nuestro propio cuerpo está garantizada
con total certeza. Tercero, y más radical, la hipótesis del genio maligno: un
ser todopoderoso y engañador podría estar induciéndonos a error incluso en las
verdades matemáticas más simples (que 2+2=4, o que un cuadrado tiene cuatro
lados), de modo que ni siquiera estas verdades aparentemente evidentes son
inmunes a la duda.
Tras aplicar esta duda a absolutamente todo, Descartes encuentra un único punto
que resiste: el hecho mismo de que está dudando implica que está pensando, y
el hecho de pensar implica necesariamente que existe un sujeto que piensa. De
aquí surge el cogito ergo sum ("pienso, luego existo"), la primera verdad
indudable, cierta con evidencia absoluta, que Descartes utilizará como
fundamento (la "primera certeza") sobre el que reconstruirá el resto del
conocimiento, incluida la existencia de Dios y del mundo exterior.
Cómo responder esto en el examen: explica el objetivo de la duda (hallar un
fundamento absolutamente cierto, con el modelo matemático como referencia) (1),
desarrolla los tres niveles progresivos de duda (sentidos, sueño/vigilia,
genio maligno) con el ejemplo del sueño (2), y cierra con el cogito como
primera certeza indudable que resiste toda la duda (3). Este tema conecta
directamente con el texto de las Meditaciones sobre el sueño y la vigilia que
aparece con frecuencia en la parte B, así que conviene estudiarlos juntos.
03Comentario de texto: Nietzsche, La gaya ciencia ("Dios ha muerto")
Comente el siguiente texto:
“Nuevas luchas. — Después de la muerte de Buda, su sombra se siguió mostrando durante siglos en una caverna, — una sombra monstruosa y terrorífica. Dios ha muerto: pero tal como es el modo de ser de los hombres, quizá seguirá habiendo durante siglos cavernas en las que se muestre su sombra. — ¡Y nosotros — nosotros tendremos que derrotar aún a su sombra!” (F. Nietzsche, La gaya ciencia, § 108).
Respuesta modelo: Fragmento: "Nuevas luchas. — Después de la muerte de Buda, su sombra se
siguió mostrando durante siglos en una caverna [...] Dios ha muerto: pero tal
como es el modo de ser de los hombres, quizá seguirá habiendo durante siglos
cavernas en las que se muestre su sombra. — ¡Y nosotros — nosotros tendremos
que derrotar aún a su sombra!" (F. Nietzsche, La gaya ciencia, § 108).
Autor y obra: el fragmento pertenece al aforismo 108 de La gaya ciencia
(1882) de Friedrich Nietzsche, uno de los pasajes donde aparece por primera
vez, en su producción, la célebre expresión "Dios ha muerto" (que se repetirá
después, de forma más desarrollada, en el famoso aforismo 125, "El hombre
loco", de la misma obra).
Idea principal: Nietzsche utiliza la comparación con Buda para explicar el
sentido de su afirmación "Dios ha muerto": aunque Buda murió hace muchos
siglos, su sombra siguió proyectándose durante generaciones en una caverna,
como si aún estuviera presente, hasta que finalmente esa sombra también se
desvaneció. De igual modo, aunque la creencia racional y cultural en Dios (el
Dios cristiano, pero también el fundamento metafísico absoluto que la
tradición occidental ha buscado siempre) ha muerto ya como certeza intelectual
sostenible en la modernidad (por la ciencia, la crítica filosófica, el
avance del conocimiento), su "sombra" -es decir, todas las estructuras
morales, culturales e institucionales construidas sobre ese fundamento
divino- seguirá persistiendo durante mucho tiempo en la civilización europea,
aunque ya no exista una base real que las sostenga.
Desarrollo: la expresión "Dios ha muerto" no es, para Nietzsche, un mero
anuncio de ateísmo personal, sino un diagnóstico cultural e histórico: la
civilización occidental ha perdido, sin ser aún plenamente consciente de ello,
el fundamento último (metafísico, religioso, moral) sobre el que se había
construido durante siglos, lo que Nietzsche llamará más adelante el
nihilismo, la pérdida de sentido y de valores supremos que sobreviene cuando
se derrumba esa creencia. La tarea filosófica que Nietzsche se propone -y que
anuncia en este fragmento con la expresión "tendremos que derrotar aún a su
sombra"- consiste precisamente en desenmascarar y superar todas esas "sombras"
de Dios que sobreviven en la cultura (la moral cristiana disfrazada de moral
laica, las ideas de verdad absoluta, de alma, de sentido trascendente de la
historia), como paso previo necesario para poder afirmar una nueva escala de
valores plenamente vitalista, que él desarrollará bajo la idea de la
transvaloración de todos los valores y la figura del superhombre.
Cómo responder este comentario en el examen: explica primero la analogía con
la sombra de Buda como clave para entender la metáfora de la muerte de Dios
(1), desarrolla el sentido cultural y no solo personal de la expresión "Dios
ha muerto" (pérdida del fundamento metafísico de Occidente, no simple
ateísmo) (2), y cierra conectando esto con el diagnóstico del nihilismo y la
tarea de "derrotar la sombra" mediante la transvaloración de los valores (3).
Este texto conecta con el tema "El método genealógico en Nietzsche" del banco
de temas: conviene mencionar brevemente la crítica a la moral de esclavos como
una de esas "sombras" que hay que derrotar.