01Ética y política en Aristóteles
Tema de desarrollo (opción 1 de 2 en el examen real): Ética y política en Aristóteles.
Respuesta modelo: Aristóteles desarrolla su ética en la Ética a Nicómaco y la conecta
directamente con la política, pues considera que ambas disciplinas prácticas
buscan lo mismo -el bien humano- a distinta escala: individual en la ética,
colectiva en la política, siendo esta última "arquitectónica" respecto de
aquella porque el bien de la ciudad (la polis) es superior y engloba al bien
del individuo.
El fin último de la vida humana, según Aristóteles, es la felicidad
(eudaimonía), entendida no como un placer subjetivo momentáneo sino como la
actividad del alma conforme a la virtud a lo largo de una vida completa. La
virtud (areté) es una disposición adquirida mediante el hábito (se aprende
haciendo, practicando actos virtuosos repetidamente, no solo conociendo la
teoría) que consiste en un término medio entre dos extremos viciosos, uno por
exceso y otro por defecto (por ejemplo, la valentía es el término medio entre
la temeridad -exceso- y la cobardía -defecto-); este término medio no es un
punto matemático fijo e igual para todos, sino relativo a cada persona y
circunstancia, determinado por la prudencia (phrónesis), la virtud intelectual
que permite discernir en cada caso concreto cuál es la acción correcta.
En política, Aristóteles defiende que el ser humano es "por naturaleza un
animal político" (zoon politikón): solo en la polis, la comunidad política, el
ser humano puede alcanzar su plena realización y la vida buena, ya que el
individuo aislado es autosuficiente, y de hecho la polis existe precisamente
para hacer posible la vida buena, no solo la mera supervivencia. En su obra
Política clasifica las formas de gobierno según busquen el bien común (formas
puras: monarquía, aristocracia, república) o el interés particular de quien
gobierna (formas corruptas: tiranía, oligarquía, demagogia), defendiendo como
más estable en la práctica un régimen mixto de clase media.
Cómo responder esto en el examen: explica primero la conexión ética-política
mediante el bien común como fin superior (1), desarrolla la felicidad como fin
último y la virtud como término medio adquirido por hábito y guiado por la
prudencia (2), y cierra con el ser humano como "animal político" y la
clasificación de gobiernos puros/corruptos (3). El término medio (con la
valentía como ejemplo típico) conecta directamente con el texto de la Ética
Nicomáquea que aparece con frecuencia en la parte B, así que conviene
dominarlo bien para ambas partes.
02La existencia de Dios como idea innata en Descartes
Tema de desarrollo (opción 2 de 2 en el examen real): La existencia de Dios como idea innata en Descartes.
Respuesta modelo: René Descartes (1596-1650), en sus Meditaciones metafísicas (1641), tras
aplicar la duda metódica a todo conocimiento posible, encuentra su primera
certeza indudable en el cogito ("pienso, luego existo") y, a partir de ahí,
busca reconstruir el resto del conocimiento, incluida la existencia de Dios,
como garantía última de que el mundo exterior no es un engaño.
Descartes distingue tres tipos de ideas según su origen: adventicias (que
proceden de la experiencia sensible, como la idea de "calor"), facticias (que
la propia mente construye combinando otras ideas, como una sirena o un
unicornio) e innatas (que están presentes en la mente desde el nacimiento, no
proceden de la experiencia ni son construidas por el sujeto). La idea de Dios
-un ser infinito, perfecto y eterno- pertenece, según Descartes, a esta última
categoría: es una idea innata.
Su argumento (la llamada prueba por las marcas, o argumento de la causalidad
de las ideas) parte del principio de que en toda causa debe haber, al menos,
tanta realidad como en su efecto (principio de causalidad aplicado a la
"realidad objetiva" de las ideas, es decir, a su contenido representativo).
Descartes, un ser finito e imperfecto, no puede ser la causa de una idea de
algo infinito y perfecto, porque el efecto (la idea de infinito) tendría más
realidad que su causa (un ser finito). Por tanto, la idea de Dios solo puede
haber sido puesta en su mente por un ser que realmente posea esa perfección
infinita, es decir, por Dios mismo: la propia existencia de esta idea en
nuestra mente es, para Descartes, prueba de la existencia real de Dios, como
la "marca del artesano grabada en su obra".
Esta demostración es fundamental en el sistema cartesiano porque, una vez
probada la existencia de un Dios perfecto (que por definición no puede ser
engañador), Descartes puede confiar en que las ideas claras y distintas que
percibe con su razón son verdaderas, superando así la hipótesis del genio
maligno y recuperando la fiabilidad del conocimiento del mundo exterior.
Cómo responder esto en el examen: explica primero la clasificación de las
ideas (adventicias, facticias, innatas) situando la idea de Dios en esta
última (1), desarrolla el argumento causal (no puede haber más realidad en el
efecto que en la causa, luego un ser finito no puede originar la idea de
infinito) (2), y cierra con la función de esta prueba dentro del sistema
cartesiano: garantizar que Dios no es engañador y así validar el conocimiento
del mundo (3). Esta pregunta conecta con el tema de "la duda metódica" (ver
más abajo) como su antecedente lógico dentro del sistema de Descartes.
03Comentario de texto: Hume, Investigación sobre el conocimiento humano (relaciones de ideas y cuestiones de hecho)
Comente el siguiente texto:
“Todos los objetos de la razón e investigación humana pueden, naturalmente, dividirse en dos grupos, a saber: relaciones de ideas y cuestiones de hecho; a la primera clase pertenecen las ciencias de la geometría, álgebra y aritmética y, en resumen, toda afirmación que es intuitiva o demostrativamente cierta. Que el cuadrado de la hipotenusa es igual al cuadrado de los dos lados es una proposición que expresa la relación entre estas partes del triángulo. Que tres veces cinco es igual a la mitad de treinta expresa una relación entre estos números. Las proposiciones de esta clase pueden descubrirse por la mera operación del pensamiento, independientemente de lo que pueda existir en cualquier parte del universo [...] No son averiguadas de la misma manera las cuestiones de hecho, los segundos objetos de la razón humana; ni nuestra evidencia de su verdad, por muy grande que sea, es de la misma naturaleza que la precedente. Lo contrario de cualquier cuestión de hecho es, en cualquier caso, posible, porque jamás puede implicar una contradicción” (D. Hume, Investigación sobre el conocimiento humano).
Respuesta modelo: Fragmento: "Todos los objetos de la razón e investigación humana pueden,
naturalmente, dividirse en dos grupos, a saber: relaciones de ideas y
cuestiones de hecho [...] Lo contrario de cualquier cuestión de hecho es, en
cualquier caso, posible, porque jamás puede implicar una contradicción" (D.
Hume, Investigación sobre el conocimiento humano).
Autor y obra: el fragmento pertenece a la Investigación sobre el conocimiento
humano (1748) de David Hume, obra en la que el filósofo escocés reformula de
manera más accesible las tesis centrales de su Tratado de la naturaleza
humana (1739), y en la que expone la célebre distinción conocida como la
"horquilla de Hume".
Idea principal: Hume divide todo el conocimiento humano posible en dos
categorías radicalmente distintas. Las relaciones de ideas (geometría,
álgebra, aritmética) son necesariamente verdaderas, se descubren por la mera
operación del pensamiento sin necesitar la experiencia, y su negación implica
una contradicción lógica ("el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de
los cuadrados de los catetos" no puede ser falso sin contradicción). Las
cuestiones de hecho (todo el conocimiento sobre el mundo, incluidas las
ciencias naturales) son contingentes, se conocen solo por la experiencia, y su
negación nunca implica contradicción lógica: que el sol no salga mañana no
es lógicamente imposible, aunque sea extremadamente improbable según toda
nuestra experiencia pasada.
Desarrollo: esta distinción tiene consecuencias filosóficas radicales para
Hume. El conocimiento de las cuestiones de hecho se basa siempre, en último
término, en la relación de causa y efecto: creemos que el fuego calienta o
que el pan alimenta porque hemos experimentado repetidamente esa conexión en
el pasado. Pero, según Hume, la razón no puede demostrar ni justificar por
qué el futuro debe parecerse al pasado (el llamado "problema de la
inducción"): no hay ninguna necesidad lógica en que las leyes que han regido
hasta ahora sigan cumpliéndose mañana, y la creencia en la causalidad se
explica, en realidad, por la costumbre o el hábito psicológico de asociar
ideas que hemos visto repetirse juntas, no por ningún principio racional
demostrable. Esta es la base del escepticismo empirista de Hume respecto a
la ciencia natural: la certeza de las cuestiones de hecho es siempre solo
probable, nunca necesaria como la de las matemáticas.
Cómo responder este comentario en el examen: define con precisión ambos tipos
de proposiciones citando el ejemplo matemático y el ejemplo del sol de mañana
que suele aparecer en el propio texto (1), explica que las cuestiones de
hecho se basan en la causalidad, conocida solo por la experiencia repetida, no
por la razón (2), y cierra con el problema de la inducción como consecuencia
escéptica de todo esto (3). Este texto es prácticamente idéntico en contenido
al tema "Cuestiones de hecho y relaciones de ideas en Hume" del banco de
temas de desarrollo, así que dominar uno sirve automáticamente para el otro.