01Estado ideal platónico: el inicio de la filosofía política
Tema de desarrollo (opción 1 de 2 en el examen real): Estado ideal platónico: el inicio de la filosofía política.
Respuesta modelo: Platón desarrolla su teoría política principalmente en La República, donde
diseña un Estado ideal (la kallípolis o "ciudad bella") organizado según un
principio de justicia que consiste en que cada parte cumpla la función para la
que está mejor capacitada, sin invadir las funciones de las demás.
El Estado ideal se estructura en tres clases sociales, que se corresponden con
las tres partes del alma que Platón distingue en el famoso mito del auriga
(Fedro): los productores o artesanos (agricultores, comerciantes), regidos por
la parte apetitiva del alma (deseo), cuya virtud propia es la templanza; los
guardianes o guerreros, regidos por la parte irascible (coraje, ánimo), cuya
virtud es la fortaleza o valentía; y los gobernantes-filósofos, regidos por la
parte racional del alma, cuya virtud es la sabiduría. La justicia consiste en
que cada clase se limite a su función y las tres estén armonizadas bajo el
gobierno de la razón, igual que en el alma individual la razón debe gobernar
sobre el ánimo y el deseo.
La pieza central de esta teoría política es la idea de que los filósofos deben
gobernar (los "reyes filósofos"), porque solo ellos, tras un largo proceso
educativo, han alcanzado mediante la dialéctica el conocimiento de las Ideas y,
en particular, de la Idea de Bien, principio supremo que ilumina todo el
conocimiento y permite gobernar buscando el bien común y no intereses
particulares. Esta idea se expresa en el símil de la caverna (República, libro
VII): el filósofo es quien ha salido de la caverna, ha contemplado la
verdadera realidad (el mundo de las Ideas, simbolizado por el sol) y tiene el
deber de regresar a gobernar a quienes siguen encadenados en la ignorancia.
Platón también critica en este contexto los regímenes políticos existentes
(timocracia, oligarquía, democracia y tiranía), describiendo un proceso de
degeneración progresiva desde el Estado ideal (aristocracia de los mejores)
hasta la tiranía, el peor régimen, en el que el deseo desordenado domina por
completo sobre la razón.
Cómo responder esto en el examen: estructura la respuesta en (1) el principio
de justicia como "cada uno en su función" y su origen en la analogía
alma-Estado, (2) las tres clases con su virtud correspondiente (aquí es donde
más puntos se pierden si no se nombran las tres virtudes correctamente:
templanza, fortaleza, sabiduría), y (3) el gobierno de los filósofos y su
vínculo con el símil de la caverna y la Idea de Bien. Esta es la pregunta de
política que más se repite en el banco de exámenes (4 convocatorias), así que
dominarla bien con esta estructura es muy rentable.
02Cuestiones de hecho y relaciones de ideas en Hume
Tema de desarrollo (opción 2 de 2 en el examen real): Cuestiones de hecho y relaciones de ideas en Hume.
Respuesta modelo: David Hume, en su Investigación sobre el conocimiento humano (1748), establece
una de las distinciones más influyentes de la teoría del conocimiento moderna:
todos los objetos de la razón e investigación humana se dividen en dos grupos,
las relaciones de ideas y las cuestiones de hecho, célebre distinción conocida
posteriormente como la "horquilla de Hume".
Las relaciones de ideas son proposiciones de las ciencias formales (geometría,
álgebra, aritmética) que se descubren por la mera operación del pensamiento,
sin necesidad de recurrir a la experiencia: son intuitiva o
demostrativamente ciertas (por ejemplo, "el cuadrado de la hipotenusa es igual
a la suma de los cuadrados de los catetos"), y su negación implica una
contradicción lógica, por lo que son necesariamente verdaderas.
Las cuestiones de hecho, en cambio, son proposiciones sobre el mundo (por
ejemplo, "el sol saldrá mañana" o cualquier enunciado de las ciencias
naturales), que no pueden conocerse a priori sino solo mediante la experiencia,
y cuya verdad no es necesaria: lo contrario de cualquier cuestión de hecho es
siempre posible y no implica contradicción lógica alguna (que el sol no salga
mañana no es contradictorio, aunque sea muy improbable).
Esta distinción tiene una consecuencia radical: nuestro conocimiento de las
cuestiones de hecho se basa en la relación de causa y efecto, pero esta
relación, según Hume, no se conoce mediante la razón sino mediante la
experiencia repetida (la costumbre o hábito): no percibimos ninguna "conexión
necesaria" real entre causa y efecto, solo la constatación repetida de que un
tipo de evento sigue a otro, lo cual da lugar al llamado "problema de la
inducción" (no hay justificación racional para asumir que el futuro se parecerá
al pasado) y constituye el núcleo del escepticismo empirista de Hume.
Cómo responder esto en el examen: define con precisión ambos tipos de
proposición con un ejemplo cada una (relaciones de ideas = necesarias, a
priori, contradicción lógica si se niegan; cuestiones de hecho = contingentes,
a posteriori, no contradictorias si se niegan) (1), explica que las cuestiones
de hecho se basan en la causalidad conocida solo por costumbre, no por razón
(2), y cierra con el problema de la inducción como consecuencia escéptica (3).
Esta pregunta es prácticamente el mismo contenido que el texto de Hume que
aparece en la parte B en varias convocatorias, así que es una de las más
rentables de estudiar bien una sola vez.
03Comentario de texto: Descartes, Meditaciones metafísicas (sueño y vigilia)
Comente el siguiente texto:
“Debo considerar aquí que soy hombre y, por consiguiente, que tengo costumbre de dormir y de representarme en sueños las mismas cosas, y a veces cosas menos verosímiles, que esos insensatos cuando están despiertos. ¡Cuántas veces no me habrá ocurrido soñar, por la noche, que estaba aquí mismo, vestido, junto al fuego, estando en realidad desnudo y en la cama! En este momento, estoy seguro de que yo miro este papel con los ojos de la vigilia, de que esta cabeza que muevo no está soñolienta, de que alargo esta mano y la siento de propósito y con plena conciencia: lo que acaece en sueños no me resulta tan claro y distinto como todo esto. Pero, pensándolo mejor, recuerdo haber sido engañado, mientras dormía, por ilusiones semejantes. Y fijándome en este pensamiento, veo de un modo tan manifiesto que no hay indicios concluyentes ni señales que basten a distinguir con claridad el sueño de la vigilia, que acabo atónito, y mi estupor es tal que casi puede persuadirme de que estoy durmiendo” (R. Descartes, Meditaciones metafísicas).
Respuesta modelo: Fragmento: "Debo considerar aquí que soy hombre y, por consiguiente, que
tengo costumbre de dormir y de representarme en sueños las mismas cosas [...]
que acabo atónito, y mi estupor es tal que casi puede persuadirme de que
estoy durmiendo" (R. Descartes, Meditaciones metafísicas).
Autor y obra: el fragmento pertenece a la Primera Meditación de las
Meditaciones metafísicas (1641) de René Descartes, obra en la que el filósofo
francés aplica su método de la duda para hallar un fundamento absolutamente
cierto del conocimiento.
Idea principal: este pasaje corresponde al segundo nivel de la duda metódica
cartesiana, conocido como el argumento del sueño: Descartes observa que, al
soñar, tiene con frecuencia la misma sensación de certeza y de estar despierto
que tiene ahora mismo (sintiendo el papel, moviendo la cabeza), y que no
existe ningún criterio absolutamente seguro que le permita distinguir, en el
momento presente, si está soñando o despierto, puesto que recuerda haber sido
"engañado" por sueños igualmente vívidos y convincentes en otras ocasiones.
Desarrollo: esta duda es más radical que la duda anterior sobre los sentidos
(que solo cuestionaba percepciones concretas y aisladas, como un espejismo),
porque el argumento del sueño pone en cuestión la existencia misma del mundo
exterior y del propio cuerpo del sujeto en su totalidad: si no puedo estar
seguro de si estoy despierto o soñando, tampoco puedo estar seguro de que
exista realmente este papel que creo tocar, ni esta mano que creo mover. Sin
embargo, Descartes observa a continuación (en un paso que no siempre incluye
este fragmento concreto) que incluso en sueños las cosas que imaginamos son
como "pinturas" formadas a partir de elementos reales (formas, extensión,
número, tamaño), lo que le permite salvar provisionalmente las verdades
matemáticas y geométricas de este nivel de duda, aunque no las cuestiones de
existencia del mundo físico externo. Será necesario un tercer nivel de duda,
aún más radical, la hipótesis del genio maligno, para poner en cuestión
también esas verdades matemáticas, antes de que Descartes alcance su primera
certeza indudable en el cogito ("pienso, luego existo").
Cómo responder este comentario en el examen: explica el lugar de este
argumento dentro del proceso completo de la duda metódica (después de la duda
de los sentidos, antes del genio maligno) (1), desarrolla el argumento del
sueño en sí (no hay criterio seguro para distinguir sueño y vigilia, ejemplo
de haber sido "engañado" antes por sueños vívidos) (2), y explica su
consecuencia radical: pone en duda la existencia del mundo exterior y del
propio cuerpo (3). Este texto es el mismo contenido que el tema "La duda
metódica en Descartes" del banco de temas, así que conviene estudiarlos
siempre en conjunto.